jueves, 14 de junio de 2012

Nicolás Copérnico: "Contemplación del Dios Altísimo"

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Nicolás Copérnico (1473-1543) fue un importante astrónomo polaco prusiano, universalmente famoso por haber desarrollado la teoría del modelo heliocéntrico del sistema solar (también llamada teoría copernicana en su honor).

Este modelo, que fue el primero en describir en términos científicos la manera en que la Tierra gira alrededor del sol,  fue presentado en la obra "De revolutionibus orbium caelestium", en español: 'De las Revoluciones de las Órbitas Celestes' (1543)la cual, Copérnico dedicó al pontífice de Roma Paulo III, dado que ambos eran allegados eclesiásticos y mantenían correspondencia mutua. 

Tal como informan los historiadores
, resulta que en la época temprana de la postulación del modelo, los eclesiásticos estaban muy interesados en la teoría astronómica:

"Cuando se imprimió, el libro fue aceptado por la Iglesia y se había leído y estudiado por todo el mundo sin el más leve indicio de cualquier objeción alguna vez concebida en contra de sus doctrinas" (Donner, et. al. 1968, p. 31).
No fue sino hasta 1616 (más de 70 años después de la publicación de aquél libro) que la teoría de Copérnico se vio envuelta en una controversia y terminó siendo prohibida por las autoridades de la Iglesia Católica durante la época del caso de Galileo Galilei.


Hoy en día, a muchas personas les encanta referir dicha prohibición como el caso que “prueba” claramente la existencia de un “conflicto” entre la ciencia y la religión; sin embargo, estas personan pasan por alto algo muy importante que destruye dicho argumento de forma inmediata; y e
sto lo dijo muy claramente el Premio Nobel de la Física Robert Millikan, quien explicó:

“Los hombres que saben muy poco de la ciencia y los hombres que saben muy poco de la religión, en efecto, llegan a pelear, y los espectadores imaginan que hay un conflicto entre la ciencia y la religión, mientras que el conflicto es sólo entre dos especies diferentes de ignorancia.  
El primer pleito importante de este tipo surgió a raíz de la promoción por Copérnico de su teoría de que la Tierra, en lugar de ser una superficie plana y el centro del universo, era en realidad sólo una de entre una serie de pequeños planetas, girando cada día sobre su propio eje y dando vueltas una vez al año alrededor del sol. 
Copérnico era un sacerdote  el canon de una catedral — y él era primeramente un religioso más que un hombre de ciencia. Él sabía que los cimientos de la religión verdadera no se establecen en cualquier tipo de descubrimientos científicos que puedan molestarlos. Fue perseguido, no porque él fuera en contra de las enseñanzas de la religión, sino porque según su teoría el hombre no era el centro del universo y esto eran noticias de lo más desagradables para una gran cantidad de egoístas" (Entrevista a Robert Millikan en Collier’s, “A Scientist's God24 de octubre de 1925; citada en Armstrong, 2012:199).
El comentario de Millikan, como astrónomo prominente, es muy interesante y nos llama a una detenida reflexión: de los incrédulos intolerantes que atacan a los creyentes aludiendo al caso de Copérnico o Galileo, ¿cuántos de ellos saben que estos hombres eran en realidad científicos que estaban profundamente dedicados a quehaceres religiosos y consagrados explícitamente a la creencia en Dios? 
"Astrónomo Copérnico, Conversación con Dios" (1872), pintura de Jan Matejko

La fe de Copérnico

El mismo Copérnico, en el prefacio de su magna obra “De Revolutionibus” se había anticipado a los malentendidos, escribiendo lo siguiente:

"No estoy tan enamorado de mis propias opiniones como para descartar lo que otros puedan pensar acerca de ellas.
Soy consciente de que las ideas de un filósofo natural no están sujetas al juicio de personas comunes porque es su empeño el buscar la verdad en todas las cosas, en la medida permitida por Dios a la razón humana.
Quizá llegue a haber ciertos parlanchines que tendrán la osadía de dictar sentencia o juzgar la astronomía a pesar de ignorar totalmente la materia, y si desvergonzadamente llegaran a distorsionar el sentido de algunos pasajes de las Sagradas Escrituras para ajustarlas a sus pareceres y encontrar faltas en mi trabajo para atacarlo o censurarlo, yo haré caso omiso de ellos hasta el punto de considerar sus juicios como algo temerario” [Nicolai Copernici. "Praefatio Authoris". De revolutionibus orbium coelestium. Index; Cit. en inglés, en Omodeo, 2014:273].
Copérnico sabía, como el Apóstol Pedro, que en la Biblia “hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen (como también tuercen el resto de las Escrituras) para su propia perdición” (2 Pedro 3:16).

Pero en su momento, no sólo fueron hombres religiosos los que se opondrían a la teoría heliocéntrica, sino también algunos profesores escépticos que decían creer solamente en cosas que se pudieran ver con los ojos. Entre estos escépticos, defensores de la física aristotélica de su tiempo, salieron a la luz personajes como Johannes Angelus, profesor de astronomía en Vienna, quien objetaba que "los sentidos" humanos “contradecían” la teoría de Copérnico y la hacían irracional, porque éstos no podían percibir el postulado movimiento de la tierra (Gassendi & Thill. 2002: 198).


El mismo Galileo más tarde tendría que nombrar ejemplos en los que demostraba que la cuestión no se trata solo de lo que podemos ver, pues nuestros sentidos pueden llegar a ser engañosos o limitados, como Albert Einstein explicaría al respecto:

"La materia es real para mis sentidos, pero éstos no son dignos de  mi confianza. Si Galileo o Copérnico hubieran aceptado lo que veían, nunca hubieran descubierto el movimiento de la Tierra y los planetas"  [Einstein en 1943; citado en William Hermanns, Einstein and the Poet: In Search of the Cosmic Man (1983), p. 59].

Por otra parte, en su prefacio también, Copérnico escribió sobre el interés que había surgido en él para buscar una teoría alternativa a la geocéntrica. Él afirmaba abiertamente que fue Dios quien estableció las leyes del universo en un mecanismo preciso y un diseño bien organizado:

"Medité mucho sobre esta incertidumbre de la tradición matemática en el establecimiento de los movimientos del sistema de las esferas. Por fin empezó a provocarme el hecho de que, a pesar de que en otros aspectos se investigaba con un cuidado meticuloso sobre los puntos más mínimos relativos a las órbitas, los filósofos naturales no podían ponerse de acuerdo de ninguna manera sobre cualquier teoría determinada sobre el mecanismo del Universo, el cual fue forjado para nosotros por un Creador supremamente bueno y ordenado" [Copérnico, cit. en Kuhn (1957:141) y en Hetherington (2006:101)].

Ya adentrado en su obra, el mismo Copérnico expresó más a fondo su creencia en que Dios había establecido el modelo heliocéntrico con Su sabiduría divina, y en esta línea de pensamiento :

"¿Quién, después de aplicarse al estudio de las cosas que se ven establecidas con el mejor orden y dirigidas por la decisión Divina, no abriría los ojos a través de la contemplación diligente de ellas, a través de una mera habituación a lo que es mejor, y no admiraría al Artífice de todas las cosas, en quien se encuentra toda la felicidad y todo el bien?
Porque el Divino Salmista ciertamente no dijo injustificadamente que se complacía en las obras de Dios y que se regocijaba en las obras de Sus manos. No menos, por estas cosas, como por medio de algún vehículo, somos transportados a la contemplación del Dios Altísimo" [De revolutionibus orbium cœlestium" (1543), pp. 10-11; en Referencia a los Salmos 102:25,  Salmos 8:3-9,  Salmos 92:4-5]

Es así como Copérnico percibía la obra de Dios manifestada en la Creación, lo cual, también le llevó a reconocer la obligación humana de adorar a Dios:
"Conocer las maravillas de Dios, comprender Su sabiduría y majestad y poder, apreciar, en su punto, el trabajo maravilloso de Sus leyes, sin duda, todo esto debe ser un modo agradable y aceptable de adorar al Altísimo, a quien la ignorancia no puede ser más gratificante que el conocimiento." 
[Copérnico, cit. en Hubbard (1905), en  Van Norman (1907:290); y en Collins (2006:230-231). En concordancia con  Oseas 4:6, y Proverbios 1:31]
Como hemos visto, además de creer que "el universo ha sido forjado por un Creador sumamente bueno y ordenado",  Copérnico señalaba que Dios debía ser adorado.
Sólo queda decir que el Creador al que Copérnico reconocía ciertamente era el Dios del cristianismo, lo cual dejó entrever en su obra "Narratio Prima" (1540), en la cual, al describir la excentricidad del sol, mencionó que él mismo esperaba la Segunda Venida de Jesucristo, como todos los cristianos:

"Esperamos la venida de Nuestro Señor Jesucristo cuando el centro de excentricidad alcance el otro límite del valor medio, porque en esa posición estuvo en la creación del mundo..." 
[De libris revolutionum Copernici narratio prima: "The Kingdoms of the World Change with the Motion of the Eccentric" (1543), p. 122]
Entre sus últimas plegarias, Copérnico mandó a que escribieran los siguientes versos en los que el astrónomo pedía y anhelaba la misericordia de Dios, con palabras que fueron escritas en su epitafio personal en su tumba en Frauenburg, Polonia:

"Oh Señor, la gracia recibida por Pablo no te la puedo pedir,
La misericordia que mostraste a Pedro, no me atrevo a solicitar
Esa Dios, es la gracia que pido de Ti.
No hay nadie que no pueda llegar a Ti en esta condición."
 [Obour, 2012: p. XIX, & Trepatschko, 1994, Vol. 44] 


Bibliografía

Armstrong, Dave. 2012. Science and Christianity: Close Partners or Mortal Enemies?. Lulu.com. ISBN: 9781105537332

Columbia College (Columbia University). 1997. Contemporary civilization reader. American Heritage Custom Publishing Group. p. 49.

Collins, Francis. 2008. The Language of God: A Scientist Presents Evidence for Belief. Simon and Schuster. ISBN: 9781847396150

Copernicus, Nicolaus. 1543. De revolutionibus orbium cœlestium, fac-sim. de : Norimbergæ, J. Petreium. Disponible en forma digital desde Wikisource: https://la.wikisource.org/wiki/Liber:De_revolutionibus_orbium_coelestium

Copernicus, Nicolaus. 1540. ed.     Rhaticus, Georg Joachim De libris revolutionum Copernici narratio prima. Excusum Gedani : Per Franciscum Rhodum. (Véase el document traducido al inglés , disponible desde las Bibliotecas de la Universidad  de Oklahoma: http://hos.ou.edu/images/barker/5990/Narratio-Prima-parts/NarratioPrima01.pdf )

Donner, Morton; Eble, Kenneth Eugene; Helbling, Robert E. 1968. The Intellectual Tradition of the West: Copernicus to Kafka. Volumen 2 de The Intellectual Tradition of the West: Readings in the History of Ideas. Scott, Foresman.

Frank. D. G. 1996. "A Credible Faith", en Perspectives in Science and Christian Faith. 46. pp. 254-255.

Gassendi, Pierre; Thill, Oliver. 2002. The Life of Copernicus (1473-1543): The man who did not change the world. Xulon Press. ISBN: 9781591601937

Hagen, J. (1908). “Nicolaus Copernicus”, en The Catholic Encyclopedia. New York: Robert Appleton Company. New Advent.

Hermanns, William. 1983. Einstein and the Poet – In Search of the Cosmic Man. Branden Press. ISBN; 9780828318518

Hetherington, Norriss S. 2006. Planetary Motions: A Historical Perspective. Greenwood guides to great ideas in science. Greenwood Publishing Group. ISSN 1559-5374. ISBN: 9780313332418

Hubbard, Elbert. 1905. Little Journeys to Homes of Great Scientists. The Roycrofters

Kuhn, Thomas S. 1957. The Copernican Revolution: Planetary Astronomy in the Development of Western Thought: Volumen 16 de A Harvard paperback: Science. Harvard University Press. ISBN: 9780674171039

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Obour, Savio Dominic. 2012. Overcoming the Judas Complex a Tap Into Grace. Xlibris Corporation. ISBN: 9781479702190

Omodeo, Pietro Daniel. 2014. Copernicus in the Cultural Debates of the Renaissance: Reception, Legacy, Transformation. Medieval and Early Modern Science. Ed. BRILL. ISBN: 9789004254503

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Trepatschko, Anatoly. 1994. “Scholars Speak of God” en Orthodox Life, Vol.44, Num. 6, noviembre-diciembre. Nueva York: Jordanville.

Van Norman, Louis E. 1907. Poland, the Knight Among Nations. New York: F.H. Revell Co.

Warren Lidz, Joel. 1983. Philosophy, being, and the good: an historical anthology. University Press of America. ISBN: 9780819133984


5 comentarios:

  1. un trabajo excelso, felicidades!

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  2. ME he quedado mas que feliz,,....entusiasmado despues de leer!!!!

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  3. los ateos se envanecieron por su necedad y orgullo que tienen, estos hombres grandes que Dios les dio sabiduría y inteligencia reconocieron que eran muy limitados en su conocimiento mas dios les brindo ese regalo tan grande y lo que nos enseñan estos amados santos de dios que siempre fueron fieles ala persona de Jesucristo y humildes y ojala se levantes hombres como estos para enseñar que los evolucionistas no TIENE VACES CIENTIFICAS , ( salmo 14:1 dice el necio en su corazón no hay Dios) dios no juega ha los dados

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  4. Gracias por este blog, es muy interesante, lo encontre buscando alguno que pertenezca a algun divulgador científico cristiano, alguien con mente crítica y analítica que comparta nuestra fe, si alguien conoce otros agradecería que pudieran compartirlo. Desde niño ame a Jesús, pero también desde niño me ha fascinado la ciencia (astronomía, antropología y biología en general), en los últimos años he empezado a tener cierta crisis de fe, pues por las redes sociales es muy fácil mantenerse informado sobre los últimos avances y descubrimientos científicos así como mantener contacto con divulgadores que en su inmensa mayoría son ateos y de una u otra manera plasman su ateísmo en sus escritos y documentales. Creo que esto de forma muy lenta y solapada ha venido haciendo mella en mi fe, acabo de caer en cuenta de ello y por ese empecé a buscar sitios como este, por eso les agradecería que me brinden información, si la conocen, sobre paginas, blogs, tweeteros, etc., amantes de la ciencia pero también cristianos. Muchas gracias y Dios los bendiga.

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  5. Gracias por este blog a Dios, es de gran bendición para poder saber la realidad porque en el colegio o universidad nunca te dirán que los científicos mas grandes eran cristianos, y seguirán enseñando la mentira de la evolución y demás teorías huecas y sin fundamento. con este material he podido hacer frente a mis profesores ateos, poniéndolos como mentirosos sin fundamento, pero la gloria sea para Dios, espero que sigan adelante bendiciendo con materiales preciosos.Dios les bendiga desde Apurímac, Perú.

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